Es la ciencia social que se encarga de estudiar el pasado de la humanidad.
Las formas en la que la historia estudia los hechos trascendentes de la vida de la humanidad pueden ser sincrónica (de la misma época), relacionando hechos de la misma época con evoluciones o consecuencias en la especie humana.
Bibliografía:http://definicion.de/historia/

PENSAR HISTORICAMENTE:
El trabajo presentes nos habla de
reflexiones y pensamientos acerca de lo que es la historia, y más que nada nos
habla de cómo ve un historiador los lugares s que visita y cuál es su punto de
vista, a que conferencias han ido y de
que es lo que se habla en ellas.
Hacen mención de un “proceso Barbie”
que consiste en juzgar según las reglas del derecho civil francés, ante un
jurado popular reunido en sala de lo criminal, a un hombre de 75 años, Klaus
Barbie. Hizo torturar hasta la muerte al responsable de la resistencia francesa
a la ocupación, Jean Moulin; pero torturó también a simples sospechosos.
Buscado como “criminal de guerra” en
Alemania, Barbie fue reclutado allí, a finales de los años 40, por los
servicios de información americanos, como especialista en la caza de
comunistas; en 1952, se consideró prudente encaminarlo hacia Sudamérica.
La persona que está narrando este
texto y con base al proceso Barbie solo
ve este proceso como una asimilación a
la HISTORIA, que es confortar la opinión de que la historia “establece hechos
y juzga a individuos.
En el texto narra también todos los
problemas y algunas de las guerras que han sido muy habladas y juzgadas que han tenido un gran impacto en
México como en su mismo país, uno de ellos es lo que paso en Alemania a mando
de Hitler y de como hizo daño a todos los judíos.
Esta narración más que nada se pudo
ver que quiere hacer conciencia todos los humanos y a toda la sociedad que la
historia es una parte muy importante para cada persona porque de ahí son
nuestros antepasados y lo que nos hace ser lo que somos hoy en día. También trata de
concientizar en hacer reflexión lo que nosotros le hemos estado haciendo a
nuestro país y como en vez de ayudar a tener una mejor gobernación solo lo estamos
empeorando con base a las elecciones que tomamos toda la comunidad y sociedad.
Ya que muchos creen o ven la
historia de que eso ya paso y ya en siglo XXI no se darán las mismas cosas o
los mismos castigos a como se hacían antes a los esclavos.
El autor más citado como
psicoanalista del nazismo es Wilhelm Reich, particularmente interesado como
contemporáneo, e incluso como actor, en la dramática secuencia alemana guerra
derrota-crisis revolucionaria-crisis económica-nazismo. Pero, precisamente por esta implicación, Reich
no siempre es quien más aclara. Para mí, el verdadero maestro en materia de
psicoanálisis de los grupos es Alfred Adler, discípulo disidente de Freud. La
noción de “complejo de inferioridad”, clínicamente observada en los individuos,
puede aplicarse a los grupos. Se le puede asimilar el “complejo del vencido”,
al que me he referido. Y es sabido que, para Adler, todo complejo de inferioridad
tiende a compensarse con superioridades imaginarias, lo que, en el individuo,
puede suscitar creaciones geniales o desviaciones patológicas. Este juego entre
situación y aspiración existe también para las colectividades. Y la tendencia
del individuo a identificarse con el grupo le conduce a superar su complejo
personal mediante la atribución de una superioridad al grupo. En el estadio,
los jugadores quieren ser “los mejores” y, en las gradas, es la multitud la que
grita y a veces la que golpea.
En el campo de batalla, la juventud
muere y mata, pero en las columnas de los periódicos todo un vocabulario
traduce y refuerza las visiones imaginarias.
Patria, estado, nación: he aquí
términos cuyo contenido y relaciones recíprocas deben intrigar incesantemente
al historiador, en cada instante de la historia. Con demasiada frecuencia se
los trata como si fueran evidencias conocidas. Por añadidura, desde la
Revolución francesa los tres términos tienden a confundirse e implican que cada
estado, dentro de sus límites jurídicos, representa una “voluntad general” y se
identifica con una “potencia”. Recordemos el discurso de lord Salisbury después
de la derrota española de Cavite (el 1º de mayo de 1898): una nación que pierde
su potencia está “moribunda”; la personalización está clara.

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